ATENCIÓN:
todo lo que a continuación se explica no es un manual a seguir
a rajatabla, no vale para todos los perros ni es un "decálogo
de adiestramiento". Tan solo reúne mis experiencias particulares,
con mis perros y los de mis amistades. A mí me ha sido útil,
si también lo es para ti, estupendo. En caso contrario, sigue
la filosofía "si el método no funciona, cámbialo". El adiestramiento de nuestro
cachorro debe comenzar muy pronto. A los 3 o 4 meses (o antes), está
más que preparado y es muy receptivo. En otras razas se suele
empezar más tarde, pero no es en absoluto recomendable. Por qué
? Primero, porque si esperamos hasta los 8 meses o hasta el año
(con la excusa de que no tiene el carácter formado o no nos entiende),
el perro aprenderá un montón de cosas por su cuenta, probablemente
poco agradables para nosotros, y luego será difícil que
las olvide. Y segundo, porque el desarrollo de la mentalidad del perro
sigue un patrón común a todas las razas, pero hay matices.
De la etapa infantil, en la que el cachorro hace todo lo que se le dice
de muy buen grado sin cuestionarse nada, no se separa del dueño,
y no hace más travesuras que las propias de la experimentación
(aun no conoce las normas) pasa a la adolescencia, momento en que lleva
la contraria por sistema, prueba los límites de todo (especialmente
de nuestra paciencia), se mete en líos a la menor, y resulta
muy agotador la convivencia con él, para terminar en la fase
de adulto, ya maduro y asentado, con los límites, normas y liderazgos
más o menos claros, y con hábitos difíciles de
modificar. Hay perros que se quedan toda la vida en la primera fase,
son muy fáciles de manejar, y nunca le ponen peros a nada, estarían
horas jugando al mismo juego, por tonto que sea, y no se cansan de repetir
una y otra vez ejercicios aburridos y carentes de sentido (al menos
a los ojos del animal). Lamento comunicarte que el husky no solo no
pertenece a este tipo, sino que su paso por estas etapas es cuanto menos
meteórico. Son frecuentes las razas que tardan años en
alcanzar la adolescencia (se portan como cachorros grandes hasta los
2 o 3 años). El siberiano llega a esta fase hacia los 6 o 7 meses,
y la concluye antes de cumplir el año de edad. Todo lo que no
hayas conseguido antes de esos 6 meses, ya no lo podrás hacer
después. Es decir, que el trabajo importante, los pilares de
su adiestramiento y su obediencia, los tienes que colocar cuando otras
razas están durmiendo en el limbo del infantilismo. Si esperas
hasta los ocho meses o el año, estás perdido, a esa edad
tu husky ya es un adulto hecho y derecho, y tú has quedado fuera
de su escala jerárquica. La explicación de que conviene
esperar hasta el año (o algo más) porque "el carácter
del perro aun no está formado" es más propia del
que educa a base de "jarabe de palo", y claro, es cierto que
un cachorro no puede soportar la presión psicológica de
ese tipo de "adiestramiento", pero muchos adultos tampoco
(esos son los que "no valen"). En el caso del husky, ningún
individuo, cachorro o adulto, soporta ese tipo de "educación",
no lo olvides. Así que cuando nuestra
adorable bola de pelo tenga un par de meses, podemos ir enseñándole
nociones de comportamiento que le hagan formarse una idea de lo que
vendrá después. Si se va acostumbrando a trabajar desde
el principio, y sabemos trabajar con él, tendremos un perro muy
receptivo a futuras enseñanzas, además de alegre, bien
educado, que sabe estar en cada ocasión, un orgullo para todo
papá/mamá, vaya. Y todo en solo unos 5 minutos al día,
eso sí, con constancia (palabra clave en cualquier trabajo a
realizar con nuestro perro). Se dice que el husky es un
perro estúpido, incapaz de comprender una orden a menos que la
repita docenas de veces, y ya no digamos de obedecerla. Donde otros
aprenden en seguida, él tarda el triple. Y el que afirma esto
es el que aplica el mismo sistema para TODOS los perros, sin importar
su raza, edad, carácter, aprendizajes previos, y sobre todo,
sin importar el sentido de lo que hace para el perro. Y se equivoca.
El husky es un animal sumamente inteligente, seleccionado desde hace
muchísimos años para buscarse la vida, cosa que hace estupendamente.
Y si algo le interesa, lo aprende, no ya en varias repeticiones, sino
a la primera. Y no lo olvida. La palabra clave aquí es "interesa".
Y es lo complejo de adiestrar a un husky. Debemos conseguir por todos
los medios que el aprendizaje resulte INTERESANTE. Si no, ni nos molestemos,
el perro no aprenderá nada (al menos no de nosotros). El siberiano es un perro
que se distrae con mucha facilidad. Todo le llama la atención,
debido a su talante vital y curioso. Si observamos al cachorro nos daremos
cuenta de su inconstancia, tan pronto persigue una mariposa como se
pelea con una flor como se revuelca por el suelo o se mete en una charca
a chapotear. Todo es nuevo y todo es interesante.....pero sólo
unos segundos, ya que en seguida se aburre. Esto es importante. Por
otro lado, es un perro que está "diseñado" para
obedecer, tanto en morfología como en fisiología como
en comportamiento, la ley del mínimo esfuerzo, y la cumple a
rajatabla. Por ello no desperdiciará ni un gramo de energía
en algo cuya utilidad no vea muy clara. Y aquí entra la otra
clave: MOTIVACIÓN. Nuestro husky necesita tener un motivo para
hacer lo que le pedimos, y si no lo hay, no lo hará. Finalmente
está la naturaleza de la raza. Además de lo dicho, a esta
raza se la seleccionó para un trabajo muy concreto, tirar de
una carga en clima polar, y ocasionalmente, cazar en grupo. Y eso lo
hace de maravilla, sin que nosotros apenas tengamos que esforzarnos.
Cuando le pedimos que haga algo diferente, tiene que tener una buena
razón para ello. Y si ese algo va en contra de su naturaleza,
sencillamente jamás lo hará, por mucho que nos esforcemos.
Con esto me refiero a que nunca guardará una finca, atacará
a la manga o pastoreará un rebaño de ovejas, por más
que nos empeñemos. Si lo aplicamos a otras razas, no es tan difícil
de entender, pues un galgo tampoco sería un buen pastor, un rottweiler
será pésimo cazando liebres, y no creo que al bobtail
se le dé bien el ataque a la manga, por poner unos ejemplos. A esto debemos añadir
que es una raza que no soporta la presión, esto es, el recibir
estímulos negativos para que ejecute una acción. Hablando
claro, cuando se le obliga por las malas a hacer algo, evita la presión
mediante la huida, en vez de mediante la ejecución como otras
razas. Por ejemplo, si para que ande a nuestro lado presionamos usando
un collar de pinchos (hacia dentro) y damos un tirón seco cuando
empieza a tirar, cederá porque no le queda más remedio,
pero no obedecerá la orden, en cuanto le quitemos la correa y
mandemos junto, recordará el tirón y los pinchos, y en
lugar de obedecer, se apartará de nosotros. Estas son las ideas que nos
deben quedar claras, ya que las aplicaremos a lo largo de toda su vida
para obtener los mejores resultados: a) Se aburre con facilidad. b) Necesita mucha motivación. c) Evita la presión
con la huida. Y no necesitamos saber más.
Cada vez que le queramos enseñar a hacer (o a no hacer) algo,
debemos tener en mente estos tres puntos, si los cumplimos, nuestro
siberiano aprenderá deprisa y bien. El que luego obedezca o no,
depende sobre todo de la convivencia diaria, de que le hayamos demostrado
que somos líderes natos, de que confíe en nosotros. Si
le convencemos, no dudará en hacer todo lo que le pidamos. Para
esto es necesario llevarlo con nosotros siempre que sea posible, para
exponerlo a nuevas situaciones, y estar a su lado cuando no sepa cómo
reaccionar; cuando tenga miedo de algo, le animaremos alegremente a
"enfrentarse" a ello, y trataremos de comportarnos en todo
momento de modo tranquilo y paciente. Cómo aplicamos los
puntos ya citados?. Fácil. Las sesiones de adiestramiento deben
ser cortas, muy cortas, más cuanto más joven sea el perro.
En síntesis, 5 minutos al día, repartidos en 3 o 4 sesiones,
es más que suficiente para un perro de pocos meses. Con el tiempo
podemos pedirle algo más de atención, ya que por un lado
ya tiene la disciplina del aprendizaje, y por otro ya sabe que lo que
le contamos es interesante. Podemos intercalar los ejercicios a enseñarle
en los paseos diarios, como parte de un juego, y los hará de
buen grado. Ahora entra en escena la
motivación. Esto consiste en indicar al animal que debe realizar
(o no) una acción si quiere conseguir algo de su interés.
Y ese algo varía por razas y por individuos. A unos les priva
la pelota, a otros jugar con el dueño, a otros la comida.....cada
perro es un mundo, y la motivación puede ser muy diversa (conviene
que lo sea). Desde ya te digo que los juguetes como tales no motivan
a casi ningún husky, a menos que no sean suyos, claro, pero en
ese caso puede haber bronca con otro perro (el legítimo dueño
del juguete). Jugar con el dueño sí les suele interesar.
Y la comida les interesa, y mucho. Otras motivaciones son las alabanzas
y caricias (que interesan a un adulto que confía en ti y quiere
que le prestes atención, pero rara vez interesan a un cachorro,
que en cambio aceptará de buen grado un rato de juego...contigo),
el ir a jugar con otros perros (eso sí les interesa), el tener
acceso a una actividad que a tu perro le atraiga especialmente. El proyecto
de motivación a seguir es entonces la comida (muy apetecible
y en cantidades muy pequeñas), con ligeras introducciones de
juegos y caricias/alabanzas, para con el tiempo ir disminuyendo la comida
y aumentando lo otro, hasta suprimir prácticamente las golosinas
(mis adultos rara vez aceptan una golosina cuando obedecen una orden,
les vale con una caricia y mi sonrisa). Debe quedar muy claro que las
golosinas no las usamos para que nos obedezca (eso va en función
de su confianza en nosotros, y vendrá con el tiempo) sino para
atraer su atención y que no se distraiga en al menos un par de
minutos. Así que durante una temporada, llevaremos en el bolsillo
siempre algo apetitoso, fácil de trocear y que no deje mucha
miga (conviene variar el tipo de golosina con frecuencia). Se empieza
premiando todas las ejecuciones correctas de lo que se mande, ignorando
al animal si no hace lo que le pedimos (el premio hay que ganárselo,
no vale con intentarlo, o siempre se quedará en el intento. Además,
las golosinas que caen siempre, haga lo que haga el perro, pierden su
valor como motivación). Añadimos una buena dosis de entusiasmo
por nuestra parte (a todos nos gustan las alabanzas) y una palabra que
indique al perro que lo que hace es correcto (confirmación);
"muy bien" es lo más normal. Con esta rutina ya tenemos
un perro receptivo que en muy poco tiempo sabrá hacer ejercicios
sencillos, y que está preparado para aprender cosas más
complejas. |