Siberian Husky Cuna de Lobos


Educa a tu Husky

ATENCIÓN: todo lo que a continuación se explica no es un manual a seguir a rajatabla, no vale para todos los perros ni es un "decálogo de adiestramiento". Tan solo reúne mis experiencias particulares, con mis perros y los de mis amistades. A mí me ha sido útil, si también lo es para ti, estupendo. En caso contrario, sigue la filosofía "si el método no funciona, cámbialo".

  • Algunos datos
  • Asentando las normas
  • El primer día
  • Aprender es estimulante
  • ¿Cuándo lo hará en la calle?

ALGUNOS DATOS

Tener un perro es un asunto complejo, es algo más que darle de comer y sacarlo unos minutos a que "haga sus necesidades". Y si ese perro es un siberian husky, la tenencia se convierte en una filosofía de vida que debemos adoptar si queremos que la relación sea satisfactoria y exitosa. El siberiano no se parece a ningún otro perro que conozcas, tampoco es "como un lobo", ya que en ese caso difícilmente te podrías acercar a él (los lobos son tímidos por naturaleza: lo necesitan para sobrevivir. Pocos animales, si acaso el gato, son más "cotillas" que el siberiano). Conserva algunas de sus cualidades (por ser primos o descender de él, no voy a entrar en discusiones sobre la escala evolutiva), que también están presentes de modo más o menos acentuado en todas las razas caninas. Su físico es quizás lo único que es muy similar al lobo (a alguna especie de lobo), pero no por parentesco, sino por selección (es el físico más útil para desempeñar su trabajo en condiciones árticas).

Para empezar deberíamos conocer y memorizar las cualidades más destacadas de esta raza (¿es el siberian tu perro?), y con ellas en mente, empezar a "modelar" a nuestro cachorro desde el primer día, por pequeño que sea. Si esperamos demasiado, habrá adquirido una serie de hábitos y costumbres difíciles de modificar, ya que él aprende desde el primer día AUNQUE NOSOTROS NO LE ENSEÑEMOS NADA. Ya que esto va a ser así, por que no ser nosotros los que le enseñemos lo que se espera de él, antes de que decida esto por su cuenta ?

La edad ideal para llevar el cachorro a casa es a las 12 semanas (10 como muy pronto), por varios motivos:

a) Ya está totalmente vacunado, podrá salir a la calle desde el primer momento, facilitándonos su educación para ser limpio y su sociabilización.

b) El tiempo que pase con su madre y hermanos (y de modo ideal, con su padre u otros machos adultos) es muy valioso, fundamental para ahorrarnos trabajo: lo que le explique su madre lo aprenderá en seguida, y no tendremos que explicárselo nosotros (reconocer señales de amenaza/gruñidos, no manchar cerca del lugar de comida/sueño, jugar con cierta moderación, no morder con fuerza, etc.).

ASENTANDO LAS NORMAS

Con esta base, y partiendo de que el criador haya hecho su parte, tendremos un buen material con el que empezar a trabajar. Lo primero, nuestras ideas deben estar muy claras, no se pueden improvisar las normas sobre la marcha, pues eso sólo sirve para confundir al animal. Lo siguiente será pensar en el cachorrito adorable COMO SI YA FUESE UN ADULTO. Me explico, no le exigiremos que se comporte como tal, ya que no puede ni sabe, sino que le enseñaremos lo que vamos a esperar de él cuando sea adulto. Es decir, las normas que se ponen ahora son para toda la vida, no cambiarán con el crecimiento del perro. Con eso pretendemos dejarle bien claro que sí es sí, y no es no, y para siempre. Seamos coherentes (se pondrá pesado para asegurarse, pero nos lo agradecerá mostrándonos respeto y cariño). Un ejemplo, el cachorro pasados los dos primeros días de excitación por el cambio, comenzará a investigarlo todo a su modo (trepando por todas partes y mordiéndolo todo). Poco agradable. Sus primeros intentos de subir al sofá son cómicos, pero finalmente lo logra. Nos hace tanta gracia que no decimos nada. Primera norma: tengo derecho a compartir el sitio de descanso de mi amo (ya que esta actitud se hará extensiva a la cama). Cuando pese 26 kilos, esté mudando pelo y venga de dar un paseo por el monte, habiendo cavado hoyos y chapoteado en todos los charcos, quizá no nos haga tanta gracia que trepe a nuestra colcha favorita (casualmente blanca). Enfado y bajada de la cama, con bastante malos modos. El perro estará cuanto menos confundido: eres incoherente y poco paciente, y no lo olvidará así como así. La siguiente orden que demos probablemente será ignorada: si no sabes lo que quieres, mejor no te hago mucho caso. Lo ideal es pensar en unas pocas normas, y mantenerse firme (si ponemos demasiadas, será agotador hacerlas cumplir, y si cedemos, pecamos de poco firmes). En mi casa básicamente son no subir al mobiliario, no ladrar (ésta es fácil), no molestarme mientras duermo, no mendigar comida/hurgar en la basura, no coger nada que no esté en el suelo, y poco más. En la calle, no cruzar la calle sin permiso, no comer nada del suelo, no tirar de la correa, y no abalanzarse sobre otros perros o personas. El resto, más que normas son ejercicios que le iremos enseñando poco a poco, y que hará de buen grado si confía en nosotros y les ve sentido.

Ya tenemos una idea clara de lo que queremos que nuestro cachorro haga y de lo que no debe hacer, verdad ? Bien, pues es hora de hablar idiomas. Uno de los principales motivos de desobediencia en muchos perros es sencillamente que no saben lo que tiene que hacer, pues nadie se lo ha explicado. La gente se queda con lo de que es tan listo que entiende todo lo que le digo. Cruel error. El perro no entiende nuestro idioma, y pedirle que se ponga a nuestro nivel no es justo, ya que se supone que la parte más lista de la pareja somos nosotros, no ? Con el tiempo aprenderá a reconocer vocabulario, gestos, señas, etc. que le indiquen lo que esperamos de él, pero al principio somos nosotros los que debemos hablar en su idioma. Eso hará que el aprendizaje sea rápido y sencillo, y los progresos de nuestro cachorro nos animarán a enseñarle más cosas.

EL PRIMER DÍA

Lo primero que todo cachorro aprende es el significado de la palabra "no". La oye a todas horas, el pobre. El mejor modo de que lo entienda a la primera es gruñir. El perro entiende ese mensaje sin problemas, y el husky más. Gruñe un poco, enseña los dientes, verás que su reacción es inmediata, deja de hacer lo que sea y te mira, baja las orejas, retrocede un poco, y casi seguro que baja el pecho, sube el culo y mueve el rabo. Perfecto. Si no te da vergüenza (y espero que no, el sentido del ridículo y los siberianos son incompatibles), puedes gruñir cada vez que lo creas necesario. Si no, tras el gruñido añade un "no", sin gritar, sin aspavientos ni números, no son necesarios. En pocas repeticiones, con la palabra será suficiente. Para no tener que repetir ese "no" en la misma situación varias veces al día, tienes que aprender a canalizar comportamientos. Lo harás muy a menudo, y es lo mejor para que el perro nos obedezca y no nos saque de nuestras casillas. Cuando el cachorro hace algo, le decimos que no, lo deja, y nos quedamos tan contentos. Pero en cuanto nos separamos un paso, repite. Y repite, y otra vez. Además del no, debemos hacer dos cosas:

1.-Recompensarle por su obediencia. "No" es una palabra que indica algo (nunca un castigo: no podemos castigar a alguien por hacer algo que no sabe que está prohibido), si el perro la obedece, debemos hacerle saber que lo está haciendo bien, o sea, confirmar. Al principio hemos de ser efusivos (golosinas, un juguete, caricias), la filosofía general de toda su educación es que estar a nuestro lado es agradable, y que obedecernos es divertido. Si no es así, optará por evitarnos, y se saldrá con la suya.

2.-Tras las felicitaciones, debemos canalizar su actitud hacia otra cosa, para que se olvide de aquello que estaba haciendo "mal", o lo repetirá en segundos. Por ejemplo: el cachorrito está mordiendo la pata de la silla. Le decimos "no", lo deja y nos mira. Si nos quedamos tal cual, seguirá mordiendo la pata. Felicitamos (para recibir nuestra atención ya se ha separado algo de la silla), y a continuación canalizamos, ofreciendo algo para morder que sí sea permitido (un peluche, mismamente), y a ser posible jugando nosotros también. Entre morder la pata de la silla, y jugar a morder con nosotros, créeme, prefiere lo segundo. Se ha olvidado por completo de la silla en cuestión.

Esto hay que repetirlo con todo. Cansado, verdad ? Pues nadie dijo que vivir con un husky fuera fácil. Con cachorros especialmente duros (jerarquía), el gruñido puede no ser suficiente, y debemos pasar a la "agresión", que en este caso consistirá en sujetar al cachorro de la piel del cuello y zarandearlo suavemente hasta que cesa en su empeño. No tengas miedo, su madre lo maneja así, y es mucho más práctico y comprensible para él que el clásico "cachete" (que puede incluso ser interpretado como un juego en vez de como un correctivo). En perros muy sumisos, un ligero gruñido basta para inhibirlo, de modo que en estos primeros días evaluaremos sus reacciones cuidadosamente para ajustar la intensidad de nuestro manejo a su carácter: si el perro es duro, debemos ser enérgicos (que no violentos), o nos ignorará, y si es sumiso hay que ir con pies de plomo, si nos pasamos nos tendrá miedo.

APRENDER ES ESTIMULANTE

Tras unos días de asentamiento podemos empezar a enseñarle a nuestro nuevo amigo diferentes ejercicios de más o menos utilidad para su vida diaria, que nos permitirán llevarlo con nosotros a todas partes, pues sabrá cómo debe comportarse en cada situación según nuestras indicaciones. Da igual si lo que le enseñamos no es importante, o incluso es totalmente inútil (véase dar la patita), la idea es que nuestro perro aprenda cosas, que se divierta aprendiendo, y cuanto más sabe, más receptivo es a nuevas enseñanzas y más disfruta a nuestro lado. No nos quedemos en que venga a la llamada y que no tire de la correa, su inteligencia da para mucho más, y necesita que la estimulemos, o se buscará la vida para encontrar estímulos por su cuenta. Todo lo que exija concentración y esfuerzo mental por su parte supone un gasto de energía, que por lo general le sobra.

CUÁNDO LO HARÁ EN LA CALLE ?

Esta es la preocupación número uno de todo propietario. Si nos planteamos varias cosas y tenemos claro cómo funciona la cabeza de nuestro perro, el aprendizaje será rápido y fácil, además de nada traumático. Lo primero, paciencia. Cuánto tarda un niño en aprender a usar el baño ? Años, y nadie le unta la cara en sus heces ni le restriega el pis en la nariz. Cuánto tarda un perro ? Si no se le enseña nada, y se le deja a su aire para que elija cualquier sitio, a la edad de seis meses no manchará en casa (si lo tenemos desde los tres, será menos tiempo que si lleva en casa desde las cuatro semanas de vida). No es mucho tiempo, verdad ? Si nos ponemos en serio, se puede abreviar a 15 o 20 días, contando con que el cachorro tiene ya 10 o 12 semanas y ningún problema fisiológico.

Existen muchos métodos para este aprendizaje, y unos van mejor que otros. La clave para que funcionen es similar a todo lo que le queramos enseñar en el futuro: el momento exacto (premiar o regañar fuera de contexto, y es una cuestión de segundos, confunde al animal y a menudo desencadena comportamientos extraños), y utilizar sus instintos a nuestro favor.

Periódicos: es muy frecuente su uso, y el cachorro lo entiende fácilmente. Esperamos a que haga pis (lo hará en cuanto lleve una hora en casa, seguro). Humedecemos una hoja en ese pis, y la colocamos, junto a más hojas, en el lugar seleccionado. Ese sitio debe estar alejado del sitio donde el cachorro duerme y come, o no lo utilizará. Cuando vaya a orinar de nuevo (en seguida aprendemos a reconocer el momento por su olfateo, como si buscara algo, en concreto, busca el olor de la vez anterior), le cogemos en brazos rápidamente y le llevamos a los periódicos. Como estos ya tienen el olor que él busca, en seguida los usará. Felicitaciones y una galleta. Los periódicos deben estar fácilmente accesibles día y noche. Nunca le regañaremos si encontramos un pis fuera de lugar, ya que no lo entendería (cuánto tiempo llevará ahí ?). Solo si le sorprendemos justo cuando se agacha podemos decir algo, y preferiblemente nos quedaremos con el "no", nada de abroncarlo (no queremos que nos tenga miedo). El regañarlo insistentemente o untarlo en sus heces/orina a menudo conducen a dos alteraciones del comportamiento: el animal se come sus cacas (si no las ves, no hay "delito"), o bien se aguanta horas y horas......para orinar en cuanto estás de espaldas, ya que al parecer no te gusta que haga pis cuando miras - no asocia que lo que te enfada es el sitio, y no el que estés delante -. Conforme el cachorro crece, los periódicos se van acercando cada vez más a la puerta de la calle, hasta hacerlos desaparecer. De este modo, cuando la vejiga le apriete, se colocará junto a la puerta para que le saques. Yo nunca uso este método, exige estar demasiado pendiente del perro, y obliga a dos enseñanzas: primero en casa sí, y luego en casa no, solo en la calle. Puede resultar incoherente.

Confinamiento: si observamos las preferencias del cachorro al orinar, nos daremos cuenta que al principio lo hace en todas partes (acaba de llegar), en pocos días elige habitaciones diferentes de donde ha estado durmiendo o comiendo (el baño, un dormitorio alejado del suyo, el pasillo), y un poco más adelante, la habitación más cercana a la puerta de la calle, o delante de esta puerta. Es decir, el cachorro va ampliando los límites de su guarida, y la guarida hay que mantenerla limpia. Toda interferencia por nuestra parte con esta actitud supone un retroceso en su enseñanza. Sabiendo que funciona así, debemos aprovecharla y fomentarla (si no le dijéramos nunca nada, él mismo lo haría todo en la calle en poco tiempo, si tiene la oportunidad, cuatro o cinco salidas al día son pocas para una vejiga pequeña). Un método que aprovecha este comportamiento consiste en vigilar al cachorro cuando estamos en casa. Hace pis y caca cada vez que se despierta, y tras comidas importantes o juegos intensos. En esos instantes debemos tomarlo en brazos (o manchará el portal), bajar a la calle, y dejarle que busque un sitio. Le felicitamos y premiamos, y subimos de nuevo a casa. Si siempre vamos al mismo sitio, no le llevará ni un minuto hacerlo todo. Cuando le dejamos solo, para evitar que lo haga donde se le antoje, le dejaremos en una caja o jaula espaciosa (no demasiado), con su cama, juguetes, agua y algo de comida. De ese modo se esforzará por no manchar hasta que le saquemos. La estancia en la caja debe ser agradable, hay que acostumbrarle a ella gradualmente y con paciencia, nunca debe usarse como castigo o similar. Incluso puede dormir por la noche en su interior. De este modo, mientras esté solo no manchará, y además no se comerá los muebles, morderá enchufes, etc. Solo hay una contraindicación: el número de horas que puede estar allí es muy limitado, dos/tres horas hasta las 14 semanas, y tres/cuatro horas de las 14 a las 18 semanas. Su vejiga es pequeña y se llena en seguida, por lo que debe vaciarse a menudo. Si se le deja más tiempo, no podrá aguantar, y obtendremos el efecto contrario.

No darle oportunidad de hacerlo mal: el mejor sistema, el más rápido, y el más agotador también. Consiste en seguir el ejemplo de arriba, pero sin necesidad de jaula. Cada vez que el perro se despierte, juegue un buen rato, o coma, le sacaremos a la calle un par de minutos. Esto supone bajarlo seis/ocho veces al día, o más (por la noche se entiende que no es necesario, aguantan mucho más). Cuando lo haga en casa no diremos nada, ni siquiera miraremos ni lo recogeremos en su presencia. No debe importarnos lo más mínimo, si ha hecho pis en casa, la culpa es nuestra por no darle la oportunidad de hacerlo en otro sitio. Cuando le bajemos a la calle y lo haga, le premiaremos y le daremos mimos. En casa, nada. En poco tiempo capta la idea, y se esforzará por esperar a que le bajemos. Pero ojo, no podemos exigirle que aguante más de tres o cuatro horas hasta que no cumpla los cinco o seis meses. Regañar a un perro por hacer algo mal sin darle la oportunidad de hacerlo correctamente es destrozar nuestra relación con él. Y si montamos un número de fregonas y periódicos cada vez que hace pis, podemos llegar al extremo de que un cachorro aburrido se exprima la vejiga con el fin de divertirse viéndonos a nosotros. Con este sistema, mis cachorros no manchan en casa a partir de las 12-14 semanas de vida. Si trabajas muchas horas seguidas, es impracticable, claro, por lo que recomiendo el anterior sistema.

En cualquier caso, retira las alfombras de toda la casa hasta finalizado el aprendizaje: son como un imán para usarlas de "servicio" !!

Y aquí dejo un comentario que se envió a una lista americana sobre el siberian husky y la educación para ser limpio, es infalible:

"Cuando eduques un cachorro para no manchar, toma un periódico, enrróllalo y coloca una goma elástica a su alrededor. Manténlo cerca de ti en todo momento. Cuando tu cachorro tenga un accidente en casa, coge el periódico y golpéate en la cabeza mientras repites: debería haber estado vigilando a mi cachorro, debería haber estado vigilando a mi cachorro, debería haber estado vigilando a mi cachorro........".

Irene PÉREZ PIÑEL
www.elsilencioblanco.info
España