En torno a estos perros hay
muchos comentarios negativos, a menudo de gente con un total desconocimiento
de la raza, basados en comportamientos generalmente incomprendidos y
a menudo mal interpretados. El siberian husky es una raza peculiar,
seleccionada en sus comienzos en unas condiciones muy concretas de un
modo muy estricto, por lo que presenta ciertas características
casi constantes en todos los ejemplares, que en su día tuvieron
una finalidad muy precisa, pero que en climas benignos, con comida diaria
y sin necesidad de realizar trabajo alguno están fuera de lugar
y resultan con frecuencia contraproducentes para un animal de compañía. Conocer estas peculiaridades,
aceptarlas y trabajar con conocimientos sobre lo que se está
haciendo nos llevará a disfrutar enormemenrte de estos perros,
llenos de vitalidad y energía, y claro está, dotados de
una gran belleza. Tratar de cambiar lo que es inherente a la raza no
solo nos producirá enormes frustraciones a nosotros, sino que
nos llevará a tener un animal poco predecible (como cualquiera
que vea modificada drásticamente su naturaleza) e infeliz. Si
sus cualidades (que no inconvenientes) no nos convencen, es mejor desistir
que dedicarse a "hacer experimentos", ambas partes saldrán
ganando. En el mundo canino existen más de 400 razas muy diferentes
entre sí, buscando entre ellas hallaremos alguna que cumpla de
antemano nuestras expectativas. Desde un punto de vista físico,
el siberian husky presenta un hermoso manto que es la admiración
de todos si se cuida regularmente. Pero ese manto, que no es un abrigo
sino un aislante térmico (que le permite adaptarse tanto al frío
como al calor) tiene la "mala costumbre" de renovarse, generalmente
dos veces al año, y de modo constante si el animal vive en un
lugar con calefacción. Tiene dos capas, una de longitud media
y otra lanosa y corta, muy densa, que es la que pierde en cada muda.
Eso supone tener pelo por todas partes con cierta frecuencia. Si eres
amante de la ropa impecable o no soportas las pelusas, este no es tu
perro. El mejor cuidado que le puedes dar es el cepillado frecuente
(mínimo 4 veces por semana), con una cardina suave. Así
lucirá espléndido, y acortarás las mudas. Durante
la época de la "caída", un rastrillo de púas
largas permite sacar mucho subpelo de una vez, con lo que estará
menos tiempo perdiendo pelo; además, los baños calientes
fuerzan esa caída, en caso de mudas difíciles o excesivamente
largas hay que recordarlo. Por otro lado son algo delicados
de intestino, sobre todo antes de cumplir el año de edad. Esto
es debido a que en los comienzos, su dieta era básicamente grasa
y proteína animal, y se seleccionaron los ejemplares que mejor
aprovechaban este tipo de alimentación. Ahora la dieta tiene
una carga importante de hidratos de carbono, que digieren mal: en cuanto
la dosis es un poco alta, el animal se descompone. Si eres de los que
gusta premiar a su perro por nada, y le das bocaditos a todas horas,
tenlo presente. En cuanto a su temperamento,
hay varias cosas a destacar: 1.-Gran confianza
en los extraños: en el Polo Norte, un extraño es siempre
un amigo, y aquí, también. El siberian husky es un perro
confiado, con un nulo instinto de guarda, lo que le lleva a ser amistoso
con todo el mundo (a veces demasiado !!). Si te interesa un perro que
vigile la casa o que te defienda en una situación delicada, has
elegido mal. Un siberiano que merezca serlo JAMÁS atacará
ni mostrará agresividad hacia los seres humanos. Antes, al ejemplar
que se le ocurría esa idea, se le sacrificaba inmediatamente
y sin miramientos. El adulto puede mostrar cierta reserva o desinterés
por los extraños, pero nada más. No olvidemos que además,
no ladran (o rara vez lo hacen). 2.-Territorialidad
nula: se criaron como perros nómadas, por lo que su terreno
es tan grande como le permitan recorrer sus patas. Una valla no es un
límite, y su gran energía unidos a su enorme curiosidad
y afán exploratorio le llevarán a salir de paseo con frecuencia.
Si no te apetece acompañarle, allá tú, se irá
solo. El siberiano no se escapa, sale. Y no considera que deba montar
guardia en ningún sitio. 3.-Independencia:
una cualidad muy apreciada en un perro de trineo, pero bastante despreciada
en uno de compañía. El animal piensa por sí mismo,
evalúa situaciones y comandos dados por el dueño, y decide
según la información de que dispone cómo debe actuar
en cada momento. A menudo su decisión no concuerda con la nuestra,
pero eso no es culpa suya. En ausencia de instrucciones, el husky es
capaz de tomar decisiones sin problemas, generalmente encaminadas al
bienestar del grupo (si el grupo sois tú y él, y tu no
eres el líder, serán decisiones adecuadas a él,
claro). ¿Qué sentido tiene esto?. Imagina un trineo con
12 perros delante, el conductor
está a mucha distancia del primer perro (guía). Le da
una orden de dirección, el perro empieza a obedecer y se da cuenta
de que el suelo cede (por ejemplo hielo poco sólido). El perro
evalúa la situación, y decide que la orden no es válida,
y elige otra dirección, más segura: acaba de salvarle
la vida a todo el grupo. Un perro sin capacidad de decisión y
extremadamente "obediente" no hubiese cuestionado nada, y
ahora todos estarían bajo el agua. La independencia (que no desobediencia)
es una de sus mejores cualidades, si no puedes soportar que tu perro
se separe de ti más de medio metro, que tenga iniciativa e ideas
propias o que te cuestione a cada minuto, es mejor que elijas otra raza. 4.-Estructura jerárquica:
esto significa que necesita saber qué lugar ocupa en la vida
con respecto a los demás (y quién no ?), pero tiene que
tenerlo muy claro. Junto con lo anterior, la mayor fuente de problemas
para todo propietario. El perro busca un guía en la vida desde
el momento en que cruza la puerta de nuestra casa (esta raza madura
muy rápido psicológicamente, con dos meses empieza a tener
las cosas muy claras, no te relajes porque creas que "es muy pequeño
para enterarse"). Y ese papel debemos ocuparlo nosotros, o lo hará
él. Cada perro tiene un temperamento, y es más fácil
convencer a unos que a otros, pero a todos hay que convencerlos. El
guía válido es aquel que busca lo mejor para el grupo,
que provee de comida, agua y refugio, cubre todas las necesidades de
sus miembros (exploración, estimulación mental, juego,
ejercicio...), y que mantiene en todo momento la cabeza serena y se
muestra seguro de sí mismo, demostrando que sabe lo que quiere
en cada momento. Te ves capaz ?. Eso supone un trabajo diario, a realizar
desde el primer día. El perro busca a su guía en nosotros,
evalúa cada una de nuestras acciones (24 horas al día),
y según su escala, decide si somos aptos para ese puesto. Cuanto
más acertados estemos en nuestro manejo del animal, más
confiará en nosotros, y en consecuencia, menos se cuestionará
nuestras decisiones: será más obediente (Educa a tu husky).
Esto lleva tiempo (la confianza no se gana en un día) y esfuerzo.
Nuestra paciencia (habrá que repetir las cosas mil veces, no
por estupidez del animal, sino porque quiere asegurarse de que sabemos
lo que queremos, y que no nos contradecimos a nosotros mismos), coherencia
(lo que es no, es siempre no, y viceversa) y firmeza (las normas, pocas,
claras y de obligado cumplimiento, pero con buenos modos: la violencia
nunca es un argumento, él no la usa para "darte órdenes",
(ver Jerarquía)
harán de nosotros unos buenos maestros en la vida del perro.
Cuanto más nos alejemos del ideal que está buscando, menos
caso nos hará, y más difícil será la convivencia.
No hay trucos ni varitas mágicas, o somos así, o el perro
se buscará otro guía, y si no lo hay, optará por
ocupar él ese puesto. Un husky será tu amigo, nunca tu
siervo, no lo olvides. 5.-Instinto de
caza: o como quieras llamarlo. El husky persigue, atrapa y desguaza
todo aquello que se mueva y no sea de su especie o humano. Se pueden
conseguir amistades interesantes si se le presenta la especie animal
cuando el perro tiene menos de 4 meses, pero ojo, no suele ser extensibles
a otros individuos de esa especie: si adora a nuestro gato, nada le
impide perseguir a los gatos callejeros. En sus tiempos, el husky, tras
la jornada de trabajo, era soltado para que "se buscara la vida",
cosa que hace extraordinariamente bien. Ahora no hay hambre, pero la
necesidad de cazar sigue latente, y hará uso de ella a la menor
oportunidad. Desde lagartijas hasta ciervos, todo es susceptible de
ser perseguido, pero el perro pronto aprende que la fauna doméstica
es mucho más fácil de atrapar, poniendo especial énfasis
en ovejas y gallinas. Puedes tratar de dominar la situación,
pero nunca lograrás anular el instinto (cuidado con las descargas
eléctricas (collares), a menudo las asocian al lugar, y no a
la especie que las "produce"). Para ahorrarte enfados (que
no hacen sino destrozar la confianza que el perro puso en ti, además
de confundirle) y disgustos con los ganaderos, te recomiendo que no
sueltes al perro en lugares donde pueda haber ganado o gallinas, gatos,
etc. Si no conoces el sitio, investiga antes de darle libertad, y si
ya lo conoces, mantén los ojos abiertos, puede haber cambios.
En zonas de fauna salvaje, la cosa es más sencilla, siguen rastros
y a menudo encuentran algo perseguible, pero si has logrado su confianza,
es muy probable que a los pocos minutos dejen la carrera y vuelvan a
tu lado, pero de nuevo atención, España es un gigantesco
coto de caza: cebos envenenados, cepos y cazadores que disparan sobre
todo lo que se mueve (personas incluidas), y corres el riesgo de perder
a tu perro. 6.-Resistencia:
el siberiano es, ante todo, un perro de trabajo. No importa que todos
sus antepasados conocidos se seleccionaran en un ring de belleza, da
igual que nunca tiraran de un trineo ni pisaran la nieve. La morfología
que se busca al optar por unos ejemplares en lugar de otros es la que
permite a esta raza realizar un gran esfuerzo físico con el mínimo
"combustible" y en condiciones adversas. Y ese peluche que
tenemos en el salón es capaz de estar tres días sin apenas
comer, arrastrando una carga por la nieve durante más de 100
km diarios y durmiendo al raso, y todo eso sin pestañear. Cuando
no se le pide tanto al perro, nos encontramos con un balance de energía
positivo, y esa energía debe salir por algún lado. No
vale el "tiene un terreno de x metros cuadrados para él
solo", además de ejercicio necesita una gran estimulación
mental (el mismo sitio siempre resulta sumamente aburrido). Y un perro
aburrido y lleno de energía es un auténtico terremoto.
En casa, esa energía es utilizada para destrozar el mobiliario
(y hablo de sofás, camas, etc.) y aullar durante horas (si se
siente solo). En el jardín, el objetivo serán las plantas
y el suelo (es un cavador nato: madriguera y refugio para protegerse
del frio/calor o alimañas en el subsuelo le llevan a cavar durante
horas, en todos los sitios imaginables), y en última instancia,
la valla, que puede ser mordida, saltada o bien pasada por debajo con
el fin de satisfacer dos importantes necesidades: ejercicio y estimulación.
La solución es obvia pero agotadora: nuestro perro necesita ejercicio
en cantidades muy generosas, considerando que debemos cubrir también
el que haya estímulos interesantes (variar las zonas de paseo
con frecuencia, y las actividades que realicemos también). Yo
he optado por tres circuitos de paseo, que recorro por la mañana,
a mediodía y por la noche, un mínimo de una hora cada
uno (dos por la noche), y los fines de semana hacemos algo diferente.
Con esto logramos un perro que llega a casa cansado, y un nórdico
cansado es un nórdico feliz (y que pasa el resto del tiempo durmiendo).
Adiós a muchos de sus "problemas" de comportamiento. 7.-Sociabilidad:
cualidad imprescindible en un perro que debe trabajar en equipo. El
siberiano es un perro que adora la compañía, tanto humana
como canina, y la buscará desesperadamente si no se le ofrece.
Otro motivo para escaparse. Por un lado le encanta estar con personas,
por lo que no debemos dejarlo solo muchas horas, o empezaran los destrozos
y los aullidos (por un lado por aburrimiento y por otro la ansiedad
de verse "abandonado"). Además, es un ser muy social,
que necesita contactar con sus congéneres a menudo. Hay gente
que los considera agresivos con otros perros. En principio, esto no
tiene razón de ser, un perro que deba trabajar con una docena
más, a veces perfectos desconocidos, no puede andar buscando
pelea con todo ser de 4 patas que se cruce en su camino. Por lo general,
este problema se debe a un defecto en el manejo por parte del propietario:
cuando es cachorro, se le sobreprotege, impidiendo el contacto con la
mayoría (si no todos) de los perros "por si acaso",
o "porque una vez le mordió uno", con esto se consiguen
dos cosas: nuestro perro no sabe comunicarse con sus congéneres,
al no haber afianzado las señales de desafío/sumisión,
ni haber inhibido la fuerza de sus mordiscos en el juego (un juego demasiado
fuerte desencadena la agresividad de otros perros, que ven en él
un ataque en toda regla), y por otro se cree "el rey del mambo",
es el jefe del resto del mundo, y si no ya está su amo para cubrirle
las espaldas, con lo que irá retando descaradamente a todos los
perros con los que se cruce. Esta actitud no es deseable en ningún
perro, pero en esta raza es fácilmente evitable. Desde el primer
día que pise la calle, le llevaremos al mayor número de
sitios posibles, a que conozca a muchos perros, cuantos más mejor,
de todos los tamaños, formas y colores. Y le animaremos a que
se acerque y se relacione. Con unos trabará amistad, con otros
será neutral, y alguno habrá que le rechace, pero no debemos
intervenir en ningún caso (salvo que nuestro cachorro muestre
miedo, para animarle a que se acerque). Dejando que se comporte como
lo que es, los demás perros se encargarán de educarlo
(en serio). Si alguno le atacase (por lo general, perros a los que no
les gustan los cachorros, y que repelen con más ruido que nueces
sus juegos), no le daremos importancia, no lo cogeremos en brazos ni
le haremos mil carantoñas, simplemente le llamaremos y seguiremos
camino. Si añadimos alguna frase del tipo "déjalo",
el perro pronto asociará que esa palabra frente a determinados
perros significa "no acercarse", útil si es adulto
y nos cruzamos con un perro poco amistoso. Al oírla, el nuestro
probablemente ni se arrimará (ya sabe lo que se va a encontrar).
Porque claro está, hasta el perro más noble se defiende
si le atacan. Otra opción interesante es la de añadir
un segundo ejemplar a nuestra manada (Jerarquía). Otras cosas a destacar: son
perros muy limpios, tanto por sus costumbres como por su tipo de pelaje
(se mantiene limpio sin necesidad de baños constantes), no desprenden
olor, excepto cuando se mojan, suelen gozar de muy buena salud, son
dóciles con los niños, con los que juegan gustosos (batiéndose
en retirada si la situación les abruma, pero nunca agrediendo),
muy cariñosos con la familia y los extraños, sin ser pegajosos,
emiten gran variedad de vocalizaciones al relacionarse con otros perros
(ojo, no confundirlo con gruñidos de agresividad, no tienen nada
que ver...) A grandes rasgos, estas son
las cualidades de un siberiano, conocerlas y aceptarlas nos permitirá
sacarles el mejor partido, y facilitará nuestra convivencia con
el perro, o bien nos permitirá rechazar esta raza antes de caer
en el fatal error de "puedo cambiarlo". |